21 abr. 2013

P.S. I Iove you

Por el título se supone que la entrada se centraría en la película protagonizada por Hilary Swank y Gerard Butler basada en la novela "P.S. I love you" de la escritora irlandesa Cecelia Ahern. Craso error. Sí, lo reconozco, he tenido muy, muy mala leche, ¡qué le vamos a hacer!, ¡para que veáis que las primeras impresiones pueden resultar engañosas!.  Es una entrada con sabor a cine y a una cuenta que tenía pendiente.

La creación con el "colgante postal" surgió a raíz de un momento concreto de una película que veía ya por enésima vez, "Million Dollar Baby", protagonizada por Hilary Swank, Morgan Freeman y dirigida por la leyenda viva de Clint Eastwood. El momento corresponde a cuando Frankie abre un armario y saca una caja con las cartas escritas a su hija en la que se puede ver "return to sender" (devuélvase al remitente). ¡Vamos!, ¡qué pena de relación paterno-filial!. Pensé, lo que daría Frankie por encontrarse un buen día con una carta de su hija. Nada que ver con las cartas que recibe la familia March del padre que lucha en la guerra de Secesión. Esa Susan Sarandon, en el papel de Marmee, leyendo las cartas de su marido, rodeada de sus "Mujercitas", o las escritas por Jo March desde Nueva York. También la redacción que escribe concienzudamente "la teniente O´Neil" con el tema "Why I love the United States Navy". O esas 365 cartas que la madre de Allie entrega con años de demora a su hija, escritas por Noah.




Y la creación con el "colgante lazo", más simbólica, hace referencia a lazos, vínculos, de sangre o no, como el que se establece entre Frankie, Maggie y Scrap en "Million Dollar Baby", tres seres solitarios, en el sentido de formar una pequeña familia (la conversación entre Frankie y Scrap sobre los calcetines es genial). El vínculo entre un humano y un animal como la historia del perro japonés "Hachiko". Ese Hachi esperando en frente de la estación todas las tardes la llegada del profesor Parker para regresar juntos a casa, y continuando con este hábito pese a la muerte del profesor. Él seguía esperándolo día tras día. Eso es sentido de lealtad y amor, lo demás son tonterías. El vínculo por salvar la vida a alguien. Esa "teniente O´Neil" cargando con el oficial en jefe herido y haciéndole un torniquete no tiene precio. El vínculo entre amigos. "Cometas en el cielo" con ese ¡Por ti lo haría mil veces más!, o esa amistad trabada en la vejez entre don Rodrigo, interpretado magistralmente por Fernán Goméz, y el maestro Pío en "El abuelo". El vínculo amoroso entre dos personas. Esa estupenda y magnífica Katherine Hepburn en "La fiera de mi niña" echándole el lazo a Cary Grant, bueno, en sentido figurado, porque lo que le echó literalmente a la cabeza fue la red de un cazamariposas (adoro esta película en blanco y negro, es soberbia). O el momento en que Isabella muestra a Sonny una fotografía familiar en "Corrupción en Miami". Como diría la cantante Ana Belén, a la noche se le fue la mano y lo de estos dos fue un derroche de amor, cuánta locura. Claro está, aderezado con mojitos cubanos. O ese pedazo baile que se marcan con el tema de Emilio Estefan "Pennies in my pocket". Los lazos que se establecen con tu tierra, tus raíces. "El hombre tranquilo" regresando a su Irlanda natal.  Me quedo con el homenaje que hace el director John Ford a Irlanda, a sus gentes, a sus paisajes, a sus costumbres, a esos trenes que parecen nunca salir de la estación de Innisfree. Los momentos taberna, cerveza negra y cánticos son especiales. Por no hablar de esa peculiar forma de cerrar los tratos. O ese vínculo madre-hija como el primer encuentro de Beatrix Kiddo en "Kill Bill II" y su hija, o el de padre-hija reflejado en la capa de invisibilidad. No, no hablo de la capa de Harry Potter, corresponde a la película "Crash", cuando la niña corre para proteger a su padre que es apuntado con una pistola. El vínculo entre hermanos como esa escena en "Lo Imposible" donde aparece Thomas cuidando a Simon bajo las estrellas, diciéndole "cierra los ojos y piensa en algo bonito".




Como dice el maestro Antonio Orozco, existe una gran cantidad de maneras de decir "te quiero", mil formas de querer, de extrañar, de añorar, de recordar, de rememorar, de sentir. Es infinitamente más bonito que te digan "te quiero" - aquí hago una anotación: sintiéndolo realmente, hay mucho aspirante a actor/actriz suelto/a - que tener que imaginárselo, ¿no?. Diréis, menuda obviedad, es de cajón, no ha descubierto América. Lamentablemente es una de esas lecciones que la vida te enseña (más tarde, más temprano, y no necesariamente con el fallecimiento de un ser querido) que se te queda clavada como una espina, maldiciéndote por haberlas pronunciado demasiado tarde, por haberlas mantenido en el silencio, o simplemente haber dado por supuesto que la otra persona ya lo sabía, o bien por otros mil motivos (inseguridad, temor, miedo, vergüenza, bloqueo, medida de protección - como esa frase de Frankie: "por encima de todo, protégete a ti mismo"-, ...). Los humanos somos seres complejos. Cada persona tiene una historia, unas circunstancias y un entorno distinto. Por todo lo que uno vive, experimenta y le rodea en su día a día, forja su manera de pensar. Mi particular visión, errónea o no, irónica o no, tajante o no, fruto del camino recorrido y lo vivido hasta el momento: las palabras y promesas se las lleva el viento, lo que cuenta son los hechos (citando a Bruce Wayne: "qué importa cómo me llame. Se nos conoce por nuestros actos"). Mi gran fallo no fueron los actos, sino dos palabras que mantuve en el cajón del silencio.

Antonio Orozco - Ya lo sabes
Si tenéis unos minutos, os recomiendo ver este magnífico dueto realizado en el Teatro Liceo, a piano, con mucho, muchísimo sentimiento. Emociona. Antonio Orozco se lo dedica a su madre y yo sigo el consejo de alguien que me dijo que simplemente escribiera. Tenía que decirlo, aunque tú ya no lo sepas.


  • Por todas esas cosas que a uno le gustaría compartir y no puede porque no estás, como esas películas dirigidas por Clint Eastwood u otros directores que rinden homenaje a tus películas favoritas. ¡Cómo me he acordado del duelo final de "El feo, el bueno y el malo" y ese "cava"!.
  • Por todas aquellas tardes de fin de semana y veranos con sesión doble de cine donde podíamos ver desde grandes clásicos (El Mago de Oz con Judy Garland, Mujercitas con una jovencísima Katherine Hepburn, La fiera de mi niña con las magníficas interpretaciones de Cary Grant y Katherine Hepburn, Robin de los Bosques con Errol Flynn, El hombre tranquilo con John Wayne y Mauren O´Hara, Tiempos modernos con Charles Chaplin, ...), pasando por las aventuras del agente 007 con Sean Connery o Roger Moore y la magnífica música del compositor John Barry, por westerns (sentía pasión por el lejano oeste. Película que emitían, película que veía. No importaba que no fuera una obra maestra. La música de Ennio Morricone para la trilogía del Dolar siempre irá asociada a ese recuerdo. ¡Le encantaba Clint Eastwood, John Wayne y Kirk Douglas!. Aunque de este último la película que veneraba era una superproducción, una de romanos, el film dirigido por Stanley Kubrick, Espartaco. Como no podía ser menos, también hay un tema musical que destaca, "Love theme" de Alex North) y sí, ahora viene la nota patria y menos chic, también cine español (Marisol cantando "corre, corre, caballito", Paco Martínez Soria emigrando a Alemania,  ...)
  • Por la confianza y ese querer desinteresado y sincero que me regalaste, por la educación que me brindaste, por estar las 24 horas disponible para tu familia y tu gente, por la manera que nos cuidaste sin pedir nada a cambio, porque no dabas lo que te sobraba, sino que compartías todo lo que tenías.
  • Por tu autenticidad, sin medias tintas, para bien o para mal.
  • Por ser una persona de palabra, porque nunca abandonaste o se te ocurrió añadir como condición un "hasta que ...".
  • Por tu nobleza y tu férrea voluntad de salir adelante, superar los malos momentos y esas difíciles e incomprensibles pruebas que la vida te va poniendo en el camino.
  • Por tus ansias de disfrutar de la vida y los pequeños placeres.
  • Por los mosqueos que nos pillábamos o esas miradas que me echabas con la posterior regañina de la jefa por haberme ido corriendo sin dar un beso. 
  • Por las batallitas y anécdotas que contabas cuando la familia se reunía al completo, por esos 5 de enero que disfrutabas viéndonos abrir los regalos y comiendo con nosotros esos cigarrillos, paraguas y monedas de chocolate después de la cabalgata, por esas sorpresas que traías cuando estaba en el patio, sentada al lado de las flores y plantas de tu cordobesa.
  • Por esa locura-adoración que te invadió al tener a tu bisnieto en brazos.
  • Porque cuando estoy en el ordenador y giró la cabeza a la derecha, te imagino sentado en tu sitio del sofá, con tu boina, las piernas estiradas, con el mando del televisor en una mano y en la otra el transistor, impaciente por ver jugar a los leones en La Catedral. 
  • Por ser un soldado valiente hasta tu muerte.

Sigo pensando igual, más hechos, menos palabrería, o que las cosas al hacerlas se dicen, aunque con un añadido: hay que decir "te quiero", aunque sea una sola vez, a tu gente, a esas personas que son fundamentales, sí a esas que no aparecen y desaparecen por arte de magia, y si te he visto, no me acuerdo, que son pilares, ejes, faros de guía: tu madre, tu padre, tus abuelos, tus hermanos, tus hijos, tus verdaderos amigos, tu pareja, ... 

Qué bonito sería que existiese esa "tienda de la nostalgia" a lo Woody Allen que quedase a la vuelta de la esquina. Iría corriendo y pediría al Señor Matuschek un minuto, por favor. Ese minuto que faltó, porque a los recuerdos no les puedes dar un abrazo, ni decir un sencillo y sentido, TE QUIERO, ABUELO





  GRACIAS por darme tantos tesoros. Porque cuando un abuelo se va, algo se muere en el alma.


LEJOS DEL OLVIDO, VAQUERO (y que el tiempo no haga la gran putada - sí, no tiene otro nombre- de borrar esos tesoros, los recuerdos, ni tu nombre). 

Hans Zimmer - Time (Origen)




No me echéis a los leones por la entrada testamento, ¿eh?. 



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