4 nov. 2013

A ras del cielo: la aventura de los molinos.

   
    Sanchooooooooo, Quijote. Quijoooooooooooote, Sancho. Sanchoooo, Quijote. Quijooooote, Sancho. Los besos se han ido ... ¡a tomar viento fresco!. Winter is coming. Sí, "humor" -toque irónico- de Zia. Ha llegado, más feliz que una perdiz, con una caja misteriosa, cantando la entradilla de la serie de dibujos animados "Don Quijote de la Mancha" - como una regadera ... sin comentarios- y ha trastocado la entrada por completo, vamos, la ha mandado a tomar por saco. No encaja en su estilo, en su visión escéptica. Cabía la posibilidad de subida de azúcar por empacho y no es plan de enviar a nadie directo al hospital por un café, pudiendo salir de ruta, en plan relajado, sin complicaciones. Además, nada mejor que el poder de lo inesperado. Bueno ... ahí habría mucho qué matizar ... porque hay una amplia gama de colores y matices. Sorpresas, de las buenas, por favor.

     El motivo del cante y momento efusivo no es otro que el hallazgo de algo dado por perdido, una tontería, de ésas que alegran el día porque es como abrir una caja de "cosas favoritas" (merece la pena ver el enlace), un pequeño tesoro, tu tesoro.


Serie filatélica "Correspondencia epistolar escolar" de 1998, dedicada a "Don Quijote de La Mancha". Acuarelas de Antonio Mingote.

     Coged la chupa de cuero o símil. Hace biruji y no es plan de pillar un catarro. ¡Nos vamos de ruta!. ¡Sí!. ¿Rumbo?. Dos opciones a vuestra libre elección. Quien quiera las dos, pues las dos. ¡Buffet libre!. Ambas con un elemento común, MOLINO/S DE VIENTO, y no es La Mancha, ni Holanda. Se trata de prestar atención a esas "pequeñas cosas" que pueden pasar desapercibidas y que son la sal de la vida. ¡Sin olvidarnos de las galletas!.






Opción A: momento familiar. Un avión fumigador sobrevolando los campos de cultivo de Tennessee y una pequeña granja. Música de uno de los grandes compositores de bandas sonoras, Hans Zimmer. ¡Disfrutad del vuelo!. Cuando la música expresa lo que las palabras no pueden o no llegan. La maestría de lo instrumental. Te toca ese punto sensible y ¡zas!, se produce la inevitable conexión. Te atrapa y más vale que estés sól@. ¿Quién no guarda, atesora, algún momento de piloto y copiloto?. Ya sea sentado en las rodillas, paseando agarrado de la mano, a caballito, ..., con figura paternal, maternal, fraternal, ... El amor auténtico y no ese cambiante según la dirección del viento, el fraudulento, el pasajero. Una escena que contiene una alta carga simbólica, llena de valores. ¡Tranquilidad!. No la voy a analizar, ni desgranar, es mejor "sentirla". Posee ese punto alegre, dichoso, relajante, en paz, a la vez, salpicado de añoranza por esos instantes mágicos, felices, al lado de nuestros seres queridos. ¡Me E.N.C.A.N.T.A!. ¡Qué belleza!. Paisajística, sonora, visual, ... ¡Olé el estilo aviador!.¡Y puñetero Hans Zimmer!. ¡Qué genio!.




Aquí un punto y aparte, una pequeña anotación para quién le guste el arte del origami o papiroflexia. Zia tiene la manía de fijarse en los detalles, y cuanto más raros, mejor. Visionad la película de Pearl Harbor y estad atent@s. Si os digo dónde localizarlo, pierde toda la gracia, el encanto. Es un momento de ésos, surrealistas, expedientes X, de autopreguntarse ¿esto existe? y afirmar tajante y automáticamente, sí, pura ciencia ficción, que brinda el cine y es como el famoso "rayo verde". Afortunados y afortunadas quienes lo vean (¡cuidadlo!, ¡valorarlo!, ¡apreciarlo!, no os perdáis en otros destellos), si no, pues nada, queda el socorrido "Juan Palomo", yo me lo guiso, yo me lo como, lo que se denomina "DIY", do it yourself, "hazlo tú mismo" y tan contenta como unas castañuelas. ¡Tu propio avión!. ¡Ya se me ha escapado!. ¡Será por vídeos en youtube!. 




Opción B:  ... Agente Bourne y la Pequeña Venecia (Mykonos, Grecia). Volvemos a lo utópico, a la magia del cine. Aquí cambiamos el avión por la scooter, ¿veis?, la chupa nos viene de perlas. Música a cargo de un compositor americano, Moby, "Extreme ways", ¡TEMAZO!. Y ya que estamos por Grecia, de cabeza a Santorini ... Ayyyyyy ... esas casas blancas con techos azules mirando al mar. Enamorá hasta las trancas de esa bella estampa. Y sí, siempre con música, esta vez, con Luis Bacalov, pincha aquí, ahhhhhh ... ¡ten cuidado!, la música te teletransporta, te imaginas saliendo y cerrando la puerta azul de una de esas casitas y paseando relajadamente con una sonrisota - carita de tonta- cerquita del mar.



Hasta aquí llegó el vuelo, señor@s.


Espero que hayáis disfrutado de la ruta de los molinillos de viento. Nos vemos en una próxima entrega. 



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Muchísimas gracias por vuestras visitas y comentarios.





<<Canta sin voz,
vuela sin alas,
sin dientes muerde, 
sin boca habla>>.
(El Hobbit, J.R.R. Tolkien)